China y Rusia reducen su apoyo a Nicolás Maduro mientras aumenta la presión de Estados Unidos y crece la incertidumbre política en Venezuela.
Nicolás Maduro enfrenta uno de los momentos más delicados de su permanencia en el poder.
A diferencia de crisis anteriores, el mandatario venezolano parece contar ahora solo con respaldos diplomáticos limitados, mientras China y Rusia evitan comprometerse más allá de llamados generales a la calma.
En 2019, Pekín y Moscú jugaron un papel decisivo al rechazar el reconocimiento internacional del líder opositor Juan Guaidó, quien se había proclamado presidente interino tras unas elecciones cuestionadas.
En aquel momento, ambos países ofrecieron respaldo económico y militar a Maduro, fortaleciendo su posición frente a la presión internacional.
Seis años después, ese apoyo estratégico parece haberse debilitado notablemente.
Maduro atraviesa ahora la que analistas describen como la crisis más grave de sus más de 12 años de gobierno.
Sin embargo, ni China ni Rusia han mostrado intención de intervenir de manera activa, limitándose a declaraciones sobre la no injerencia y el respeto a la soberanía.
Este distanciamiento deja al mandatario venezolano en una posición de mayor vulnerabilidad frente a la presión externa.
Desde septiembre, Estados Unidos ha incrementado de forma significativa su presencia militar en el Caribe.
De acuerdo con reportes oficiales, Washington ha desplegado cerca de 15.000 soldados y más del 20% de la capacidad operativa de su Armada en aguas cercanas a Venezuela.
Entre los activos movilizados se encuentra el portaaviones más grande y avanzado del mundo.
Aunque el presidente Donald Trump ha señalado que el objetivo principal es combatir el narcotráfico, analistas coinciden en que la estrategia podría estar orientada a impulsar un cambio de régimen.
El propio Maduro ha denunciado reiteradamente que se trata de un intento por derrocar a su gobierno.
Fernando Reyes Matta, director del Centro de Estudios sobre China de la Universidad Andrés Bello de Chile, afirmó que la situación de Maduro es crítica.
“El respaldo real que tuvo en el pasado ya no existe. Hoy queda más en el plano de las declaraciones que en acciones concretas”, señaló en declaraciones a BBC Mundo.
A finales de octubre, Maduro habría solicitado asistencia a China y Rusia para reforzar sus capacidades militares.
Según documentos citados por The Washington Post, Venezuela pidió específicamente a Moscú apoyo para reparar aviones de combate Sukhoi, mejorar sistemas de radar y suministrar misiles.
Hasta ahora, no se ha confirmado una respuesta positiva a esas solicitudes.
El escenario actual muestra a un Nicolás Maduro más aislado que en crisis anteriores.
Con China y Rusia optando por la cautela y Estados Unidos incrementando su presión militar y diplomática, el futuro del gobierno venezolano entra en una etapa de alta incertidumbre.