La medalla Nobel de Machado: ¿acierto o error?

Por: Eduardo Perez

Analizo la decisión de María Corina Machado de entregar su medalla del Nobel de la Paz a Trump: ventajas, riesgos y postura de la Fundación Nobel.

Opinión sobre el gesto de Machado con el Nobel

La decisión de María Corina Machado de entregar su medalla del Nobel de la Paz a Donald Trump ha generado debate global. Como observador cercano a los hechos, vale la pena separar los elementos objetivos de los emocionales, ponderar los pros y contras, y considerar lo que realmente ha dicho la Fundación Nobel.

Lo que dice la Fundación Nobel

Primero lo claro: la Fundación Nobel ha reiterado que un Premio Nobel no puede ser transferido ni cambiado de titularidad una vez anunciado oficialmente. La medalla física puede pasar de mano en mano, pero el título de laureado permanece de forma permanente con quien lo ganó.

Esto significa que, aunque Trump pueda tener la medalla como objeto, no se convierte en ganador del Nobel de la Paz. Esa es una diferencia que muchos pasan por alto y que, en mi opinión, es fundamental para evaluar el gesto.

Los posibles beneficios del gesto

Desde una perspectiva estratégica, entregar la medalla a Trump puede haber sido una jugada política calculada. En el corto plazo, fue un gesto simbólico de agradecimiento por el apoyo estadounidense en el contexto de la lucha por la libertad en Venezuela. Machado ha querido transmitir que cuenta con el respaldo de una potencia global para su causa democrática.

Ese tipo de gestos pueden fortalecer alianzas y enviar un mensaje de gratitud que tal vez facilite compromisos futuros. También captó la atención mundial, subrayando la situación venezolana en debates internacionales. Desde un punto de vista propagandístico, eso no es menor.

Los riesgos y críticas más evidentes

Sin embargo, hay costos visibles. Entregar un símbolo tan poderoso como una medalla del Nobel a una figura tan polarizante como Trump puede desdibujar el significado del propio premio. Críticos internos y observadores internacionales han descrito el acto como “absurdo” o incluso una ofensa al valor del galardón, argumentando que trivializa un reconocimiento global.

Además, el gesto puede debilitar la percepción de independencia de Machado como líder. Al aliar simbólicamente su premio con Trump, corre el riesgo de parecer dependiente de un actor extranjero con intereses geopolíticos propios, y no únicamente con una agenda democrática centrada en Venezuela.

¿Fue una jugada política habilidosa o un cálculo errado?

En mi opinión, el acto tiene tanto lógica como peligros. Entregar la medalla puede haber sido una forma de intentar asegurar apoyo de una potencia clave. Pero también abre espacios para que se critique la autenticidad de la causa y se diga que se está utilizando el Nobel como moneda política. El hecho de que el propio premio no cambia de manos según las reglas de la Fundación Nobel plantea la pregunta: ¿fue más un gesto simbólico vacío que una contribución real al avance político?

Conclusión: una decisión de consecuencias mixtas

Como opinión personal, considero que fue una acción audaz, pero arriesgada. Tiene sentido desde una lógica de negociación política, pero también puede restarle prestigio a la figura de Machado y al propio Nobel si se interpreta como un intento de trasladar legitimidad internacional de forma forzada.

Lo que está claro es que este episodio ya ha puesto sobre la mesa una discusión más amplia sobre el valor real de los símbolos políticos y cómo se usan en diplomacia, y que la Fundación Nobel ha dejado en claro su postura sobre lo esencial: el premio no cambia de dueño aunque la medalla sí pueda hacerlo.

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