La Ley 18-24 y el rol de las ONG

Análisis y reflexión sobre cómo la Ley 18-24 fortalece el control social y permite a las ONG exigir transparencia en República Dominicana.

La Ley 18-24 y el rol de las ONG

Desde mi perspectiva, la Ley núm. 18-24 marca un antes y un después en la relación entre el Estado y la sociedad civil en la República Dominicana.

Esta ley no solo regula la Cámara de Cuentas. También reconoce el derecho de la ciudadanía organizada a participar activamente en el control del uso de los recursos públicos.

El control social en la Ley 18-24

La Ley 18-24 establece que los ciudadanos, de manera individual o colectiva, pueden colaborar con los órganos de control externo e interno del Estado.

Para mí, este reconocimiento legal convierte el control social en una herramienta legítima, formal y necesaria para fortalecer la democracia.

Las ONG dejan de ser simples observadoras y pasan a ser actores del sistema de fiscalización.

¿Cómo se benefician las ONG?

Las ONG se benefician porque la ley les abre un canal institucional para denunciar irregularidades y exigir rendición de cuentas.

Esto les permite sustentar sus reclamos en un marco legal claro, reduciendo la improvisación y fortaleciendo su capacidad de incidencia.

Además, la ley protege el derecho a participar sin represalias.

La Fundación RATT Dominicana y la Ley 18-24

En el caso de la Fundación RATT Dominicana, la Ley 18-24 puede ser utilizada para vigilar el uso de fondos públicos destinados a programas sociales, inclusión y derechos humanos.

Desde mi análisis, esta fundación puede documentar situaciones, recopilar evidencias y presentar denuncias formales ante la Cámara de Cuentas cuando detecte prácticas contrarias a la transparencia.

Esto fortalece su misión y amplía el impacto de su trabajo comunitario.

Exigir transparencia con base legal

Exigir transparencia no es una confrontación política. Es un derecho respaldado por la Ley 18-24.

Las ONG pueden demandar información, seguimiento y corrección de irregularidades utilizando los mecanismos de control social previstos en la norma.

Así, sus denuncias adquieren peso institucional y dejan de ser solo reclamos públicos.

De la vigilancia a la incidencia

Uno de los mayores aportes de la Ley 18-24 es que permite a las ONG pasar de la denuncia informal a la incidencia estructurada.

Cuando una organización vigila, documenta y da seguimiento, contribuye a mejorar la gestión pública y a prevenir el uso indebido de los recursos del Estado.

Reflexión final

Creo firmemente que la Ley 18-24 empodera a las ONG y fortalece su rol en la vida democrática del país.

Organizaciones como la Fundación RATT Dominicana tienen hoy una base legal para exigir transparencia, participar en el control social y convertirse en aliadas de una administración pública más ética.

La transparencia no se decreta. Se construye con leyes claras, participación ciudadana y compromiso social.

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