El sur dominicano y su economía basada en tierra y remesas

La economía del sur dominicano se sostiene entre la agricultura, los colmados y las remesas enviadas por migrantes desde el exterior.

La economía del sur dominicano se mueve entre la tierra, el colmado del barrio y las remesas que llegan del exterior.
Es una dinámica marcada por el esfuerzo diario, la migración y el comercio comunitario.

Aunque enfrenta limitaciones estructurales, la región mantiene su actividad gracias a estos tres pilares.

La tierra como base del sustento

La agricultura sigue siendo clave en muchas provincias del sur.
Cultivos como plátano, habichuelas, café y productos de subsistencia sostienen a miles de familias.

En zonas rurales, la tierra no solo alimenta, también genera pequeños ingresos que se reinvierten en la comunidad.

El colmado: motor del comercio cotidiano

El colmado es mucho más que una tienda.
Funciona como centro económico, social y, en ocasiones, financiero del barrio.

Allí se fía, se intercambia información y circula el dinero que mantiene viva la economía local.

Las remesas que equilibran el mes

Las remesas enviadas por dominicanos en el extranjero son fundamentales.
Para muchas familias del sur, representan la diferencia entre cubrir lo básico o caer en déficit.

Ese dinero se usa para alimentos, educación, salud y pequeños negocios.

Migración y dependencia económica

La falta de oportunidades impulsa la migración constante hacia Santo Domingo y otros países.
Esto crea una dependencia creciente de las remesas, mientras la producción local lucha por sostenerse.

Aun así, el vínculo con la comunidad se mantiene fuerte.

Un modelo económico que necesita apoyo

El sur dominicano demuestra resiliencia, pero requiere inversión, empleo formal y desarrollo agrícola sostenible.
Fortalecer estos sectores permitiría reducir la dependencia externa.

La región tiene potencial, pero necesita políticas que lo activen.

Comparte a travez de: