El drama humano como cortina de humo política}

Por: Ysidro Vargas

Uso del drama humano como distracción política ha marcado momentos clave de la vida nacional, según una reflexión crítica sobre el poder y la opinión pública.

La historia reciente de la República Dominicana muestra cómo el drama humano como cortina de humo ha coincidido con momentos de alta tensión política, corrupción y crisis institucional.

No se trata de simples casualidades. Son hechos que, por su impacto emocional, concentran la atención pública y desplazan debates fundamentales para la democracia.

Un gobierno que inició en medio de la tragedia

El 16 de agosto de 2020, día en que tomó posesión el actual presidente, el país vivía dos realidades opuestas: la esperanza del cambio político y la angustia por la desaparición de una niña de nueve años.

Aquel suceso, atribuido a un hombre conocido como “el panadero”, marcó el inicio de una gestión gubernamental rodeada de desgracia y conmoción social.

Distracción en tiempos de crisis política

Mientras se hablaba de extradiciones de dirigentes políticos, legisladores y funcionarios, la desaparición del niño Jordany en Jarabacoa desvió la atención de la opinión pública.

El dolor colectivo pasó a ocupar el centro del debate, relegando temas de alta relevancia institucional.

El caso SENASA y el costo humano

A finales de 2025, salió a la luz el caso SENASA, donde una red mafiosa habría desfalcado el seguro de salud del Estado por más de 100 mil millones de pesos.

Este esquema provocó la ruina financiera de la institución y la muerte de miles de dominicanos que no recibieron atención médica, a pesar de que los servicios fueron cobrados al Estado.

Médicos, farmacias y corrupción estructural

Parte del entramado incluyó la corrupción de miles de médicos, quienes reportaron consultas inexistentes, así como la manipulación de farmacias que negaban medicamentos esenciales a pacientes graves.

El sistema de salud quedó moralmente golpeado y la confianza ciudadana profundamente dañada.

Espectáculo judicial y malestar social

Ante la indignación generalizada, el gobierno impulsó un proceso judicial mediático, cuestionado por amplios sectores que denunciaron la falta de consecuencias reales para los principales responsables.

El descontento se expresó con fuerza en redes sociales y medios de comunicación.

La repetición del patrón

En medio de ese clima, volvió a surgir —otra vez por coincidencia— la desaparición de una infante en Puerto Plata, bajo un entorno familiar similar a casos anteriores.

Para muchos, este patrón busca incriminar a parientes y descartar hipótesis de delincuencia organizada con ramificaciones externas.

Reflexión final

La repetición del drama humano como cortina de humo obliga a una reflexión profunda sobre el uso del dolor social para desviar la atención pública.

La sociedad dominicana merece verdad, justicia y transparencia, no más tragedias convertidas en instrumentos políticos.

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