Una conversación reciente sobre el matrimonio, los procesos de la vida y la necesidad de volver al Señor en medio del dolor
Hay conversaciones que llegan en momentos específicos de la vida y nos llevan a reflexionar profundamente. A veces, mientras escuchamos el dolor de otra persona, Dios también nos permite mirar nuestro propio camino y entender que cada proceso tiene una enseñanza.
Recientemente tuve una conversación con una hna en Cristo. Ella me estaba compartiendo su situación y el proceso que está viviendo.
En medio de la conversación, ella me escribió algo que me hizo reflexionar: sentía como que yo la había dejado sola en ese proceso.
Yo le expliqué que muchas veces los procesos de la vida, aunque sean dolorosos, son necesarios. Porque el proceso nos enseña, nos forma y nos edifica.
Hay momentos donde nosotros no entendemos por qué estamos pasando por determinadas situaciones, pero Dios utiliza esos momentos para trabajar en nuestro corazón.
Le hablaba sobre algo que siempre me ha llamado la atención: cómo Jesucristo también tenía momentos donde se apartaba.
La Biblia nos dice:
La Biblia nos dice:
«Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto…»
Mateo 4:1
Yo le explicaba que Cristo tuvo su desierto, un lugar de intimidad con el Padre, un lugar donde se preparaba espiritualmente.
Y le decía: «A veces yo también me aparto y me quedo en mi desierto, pero no porque esté solo, sino porque ahí tengo una relación con el Señor».