Cuba ante la incertidumbre tras la caída de su principal aliado

Por: Geronimo Nuñez

La crisis de Cuba se profundiza tras la caída de su principal aliado, Venezuela, generando incertidumbre sobre su estabilidad económica y política.

Un nuevo escenario regional lleno de interrogantes

La captura del expresidente Nicolás Maduro ha abierto una etapa de profunda incertidumbre en Venezuela y, de forma indirecta, en Cuba, su principal aliado político y económico durante años. El impacto de este hecho va más allá de lo simbólico y plantea dudas reales sobre la estabilidad regional.

Las declaraciones del presidente Donald Trump, asegurando que “Cuba está lista para caer”, han intensificado el debate internacional sobre el futuro inmediato de la isla.

La dependencia que vuelve vulnerable a Cuba

Durante décadas, Cuba ha sostenido parte de su economía gracias al suministro de petróleo venezolano y a una relación estratégica que compensó sus debilidades estructurales. Si ese apoyo desaparece o se reduce drásticamente, la economía cubana queda aún más expuesta.

La escasez, la crisis energética y la falta de ingresos externos no son nuevas, pero un cambio brusco en Venezuela podría acelerar problemas que ya afectan la vida cotidiana de los cubanos.

El silencio que dice más que los discursos

Desde La Habana, las autoridades han condenado la operación estadounidense y han reiterado su postura defensiva. Sin embargo, han evitado responder directamente al argumento central de Trump: la fragilidad económica de Cuba sin el respaldo venezolano.

Ese silencio resulta revelador. No desmiente la gravedad de la situación, solo la rodea de consignas políticas.

¿Colapso inevitable o discurso político?

Decir que Cuba colapsará de forma inmediata puede ser una simplificación interesada. Los Estados no caen solo por la pérdida de un aliado, sino por una combinación de crisis económicas, sociales y políticas internas.

No obstante, también es cierto que Cuba atraviesa uno de sus momentos más delicados en décadas. La pregunta no es solo si puede caer, sino cuánto más puede resistir sin cambios profundos.

Reflexión final

La caída del apoyo venezolano coloca a Cuba frente a una disyuntiva histórica: persistir en un modelo agotado o abrirse a transformaciones reales que alivien la presión social y económica.

Más que una amenaza externa, este momento representa una oportunidad —quizás la última— para repensar su rumbo. El futuro de Cuba no dependerá únicamente de Washington o Caracas, sino de las decisiones que se tomen dentro de la isla.

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