Por: El Vocero
La reciente subida del crudo tras los ataques a Irán expone la fragilidad energética dominicana y reabre el debate sobre dependencia e inflación.
Un impacto inmediato y predecible
Santo Domingo, RD. El petróleo aumentó 2,41% y 6,19% en dólares en apenas dos días tras los ataques contra Irán en el Medio Oriente. La reacción de los mercados fue inmediata.
También lo es la preocupación en la República Dominicana, donde cualquier sobresalto internacional se traduce en presión sobre combustibles, transporte y alimentos.
El precio del petróleo en República Dominicana no lo fija el país. Lo determinan conflictos externos, tensiones geopolíticas y decisiones que escapan al control nacional.
Una dependencia que se arrastra
Cada crisis internacional repite el mismo patrón: sube el crudo, aumenta la incertidumbre local.
La economía dominicana sigue siendo altamente dependiente de la importación de derivados del petróleo. Esa realidad limita el margen de maniobra del Estado y expone a la población a incrementos que afectan directamente el costo de vida.
El dilema es recurrente: subsidiar para evitar alzas bruscas o transferir el impacto al consumidor. Ambas opciones generan presión fiscal o malestar social.
Más allá de la coyuntura
El conflicto en Medio Oriente puede escalar o disiparse. Pero la vulnerabilidad estructural permanece.
El debate no debería centrarse únicamente en cuánto subirá el galón esta semana, sino en cuánto tiempo más el país seguirá atado a un modelo energético dependiente y frágil.
Invertir en energías renovables, fortalecer la planificación energética y diversificar la matriz no es una consigna ambiental: es una necesidad económica.
Una lección que no debe ignorarse
El alza reciente es una advertencia. No es la primera ni será la última.
El precio del petróleo en República Dominicana seguirá siendo un factor de riesgo mientras no se reduzca la exposición a choques externos. La verdadera discusión no es el aumento de hoy, sino la preparación para el próximo.