Los Mina estalla: dolor, migración y un Estado bajo presión

Por: Yahaira Sanchez

El asesinato de un adolescente en Los Mina desata protestas, tensión migratoria y un llamado urgente al Estado en Santo Domingo Este.

Un crimen que encendió la indignación

La protesta en Los Mina no nació de un discurso político, sino del dolor. El asesinato del adolescente Naurel Nizael Medina, de 14 años, ocurrido en el barrio Katanga, detonó la manifestación del pasado domingo en Santo Domingo Este.

La marcha fue convocada por el movimiento La Antigua Orden Dominicana, junto a comunitarios que exigen mayor seguridad y acciones migratorias firmes. La indignación se concentró en un reclamo concreto: respuestas inmediatas del Estado ante un hecho que ha marcado profundamente al sector.

El trasfondo que no puede ignorarse

El crimen —atribuido preliminarmente a ciudadanos haitianos— reabrió un debate sensible sobre migración irregular y seguridad ciudadana. La comunidad no solo reaccionó al hecho puntual, sino a una percepción acumulada de abandono y vulnerabilidad.

Cuando un menor pierde la vida, el impacto trasciende lo individual. Se convierte en símbolo. Y ese símbolo moviliza.

La convocatoria incluyó un ultimátum de diez días a las autoridades para intervenir en la zona. Más que una amenaza, el mensaje refleja desconfianza en la capacidad de respuesta institucional.

Entre justicia y riesgo social

El Estado está obligado a investigar, identificar responsables y aplicar la ley con rigor. Esa es la prioridad.

Pero también debe evitar que la indignación derive en confrontaciones colectivas. La seguridad pública no puede confundirse con estigmatización generalizada.

El desafío no es menor: equilibrar el cumplimiento de la ley migratoria con la preservación de la paz social.

Un problema estructural

Lo ocurrido en Los Mina expone fallas más profundas: control migratorio insuficiente, debilidad en presencia policial preventiva y escasa intervención social en barrios vulnerables.

La discusión no es solo quién cometió el crimen, sino por qué comunidades enteras sienten que deben salir a la calle para ser escuchadas.

Cuando el Estado llega tarde, el vacío lo ocupa la rabia.

La responsabilidad del liderazgo

El momento exige prudencia. Tanto las autoridades como los líderes comunitarios deben evitar discursos que puedan escalar tensiones.

La justicia debe ser individual.
La política pública debe ser estructural.
La convivencia social debe preservarse.

La República Dominicana enfrenta un reto complejo: garantizar seguridad sin fracturar su tejido social.

La protesta en Los Mina no es un hecho aislado. Es una señal de alerta.

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