Por: Rosa Lopez
La depresión, la ansiedad y el suicidio representan un desafío creciente para la salud mental adolescente y preocupan a expertos y familias.
La depresión, la ansiedad y el suicidio se han convertido en un reto urgente para la salud mental adolescente.
Cada vez más jóvenes enfrentan problemas emocionales que afectan su bienestar y desarrollo.
Las señales suelen pasar desapercibidas hasta que el problema se agrava.
Aumento de la depresión y la ansiedad
Especialistas advierten un incremento sostenido de casos de depresión y ansiedad en adolescentes.
Factores como la presión social, el uso excesivo de redes sociales y las secuelas de la pandemia influyen en este deterioro.
Muchos jóvenes no buscan ayuda a tiempo.
El suicidio como alerta extrema
El suicidio es una de las principales causas de muerte entre adolescentes en varios países.
Las conductas de riesgo y los pensamientos suicidas reflejan una falta de apoyo emocional y acceso a atención adecuada.
La prevención sigue siendo un gran desafío.
Familias y escuelas en primera línea
Padres, docentes y orientadores cumplen un rol clave en la detección temprana.
Escuchar, acompañar y actuar puede marcar la diferencia en la vida de un adolescente.
La educación emocional sigue siendo limitada.
Urge fortalecer la atención en salud mental
Expertos coinciden en la necesidad de ampliar servicios de salud mental para jóvenes.
La prevención, el acompañamiento y la atención oportuna son fundamentales.
La salud mental adolescente debe ser una prioridad pública.