Opinión de la directora del periódico sobre el enfoque integral del muro fronterizo en Chile, basado en infraestructura, tecnología y presencia militar.
Por: Yahaira Sanchez
Reconocida periodista de la República Dominicana, con amplia experiencia en el ejercicio periodístico y una marcada sensibilidad social frente a los temas de seguridad, migración y derechos humanos.
Una frontera que exige respuestas modernas
El presidente electo de Chile ha puesto énfasis en un aspecto que, a nuestro juicio, resulta clave: el enfoque integral del muro fronterizo que se construye desde 2021. No se trata solo de una estructura física, sino de una estrategia que articula infraestructura, tecnología y presencia militar.
Desde esta tribuna editorial entendemos que el debate fronterizo no puede seguir atrapado en consignas ideológicas. La realidad exige respuestas concretas y funcionales.
Seguridad no es solo cemento
Reducir el muro fronterizo a una barrera de concreto es desconocer su verdadero alcance. El mandatario electo ha subrayado que la vigilancia tecnológica, los sistemas de control y la presencia estatal permanente son tan importantes como la infraestructura física.
Esta visión responde a un modelo de seguridad contemporáneo, donde el control territorial se apoya en inteligencia, prevención y capacidad de reacción, no únicamente en muros visibles.
Orden, soberanía y responsabilidad del Estado
Como directora de este medio, considero que proteger la frontera es una obligación del Estado. No hacerlo implica dejar espacios abiertos al crimen organizado, al tráfico ilícito y a la trata de personas.
Defender la soberanía no significa desconocer la dimensión humana de la migración. Significa, por el contrario, garantizar que los flujos migratorios se gestionen de manera ordenada, legal y segura, tanto para quienes ingresan como para quienes ya habitan el país.
Un debate que debe darse sin prejuicios
La experiencia regional demuestra que la ausencia de control genera caos, mientras que la planificación integral ofrece resultados sostenibles. Chile, al apostar por un enfoque combinado, abre la puerta a una discusión más madura y menos emocional sobre sus fronteras.
Este no es un tema de dureza o permisividad, sino de responsabilidad institucional y visión de futuro.
Mirar la frontera como política de Estado
La seguridad fronteriza no debe depender de coyunturas políticas ni de discursos de campaña. Debe asumirse como una política de Estado, con continuidad, evaluación y ajustes permanentes.
Desde esta dirección editorial sostenemos que el enfoque integral destacado por el presidente electo va en la dirección correcta: una frontera controlada es una condición indispensable para la estabilidad, el desarrollo y la cohesión social.