Kristi Noem y el límite de la seguridad sin control

La presión para someter a Kristi Noem a un impeachment revela una crisis política y ética sobre el uso del poder del Estado en operativos de seguridad e inmigración en EE. UU.

La solicitud de la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, para que Kristi Noem deje su cargo como secretaria de Seguridad Nacional no es un hecho aislado ni impulsivo. A mi juicio, es la consecuencia directa de una política que ha perdido de vista sus límites, especialmente tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Mineápolis durante operativos contra la inmigración ilegal.

Lo que hoy se discute no es solo una renuncia o un impeachment. Se debate hasta dónde puede llegar el poder del Estado en nombre de la seguridad.

Una presión política que no surge de la nada

En pocos días, varios congresistas demócratas se han sumado a la petición de someter a Noem a un juicio político.

Ese respaldo creciente evidencia que el malestar es profundo y compartido. No se trata de un ataque partidario aislado, sino de una reacción ante hechos graves que no han recibido respuestas convincentes.

Cuando la seguridad se vuelve un riesgo

Desde mi punto de vista, el problema central está en el enfoque.

Las operaciones de seguridad en Mineápolis parecen responder más a una lógica de confrontación que a una estrategia de protección ciudadana. Cuando ese enfoque termina con ciudadanos muertos, el discurso de “orden” pierde legitimidad.

La seguridad que ignora los derechos civiles deja de ser seguridad.

Responsabilidad política y ética

Un cargo como el de secretaria de Seguridad Nacional no solo implica mando operativo, sino responsabilidad moral y política.

Las muertes ocurridas bajo su gestión exigen explicaciones claras, autocrítica y consecuencias. Cuando eso no ocurre, la exigencia de un impeachment se vuelve un mecanismo legítimo de rendición de cuentas.

El precedente que preocupa

Si estas muertes se normalizan y no generan consecuencias políticas reales, el mensaje es peligroso.

Se abre la puerta a que el uso excesivo de la fuerza sea aceptado como parte del paisaje institucional. Ese precedente erosiona la confianza pública y debilita el Estado de derecho.

Un debate que va más allá de Kristi Noem

El caso de Kristi Noem refleja una tensión mayor en Estados Unidos.

¿Puede la seguridad nacional justificarlo todo? Yo creo que no. Cuando el Estado pierde la capacidad de proteger sin dañar, entra en una zona moralmente inaceptable.

La presión política actual no es exagerada. Es una advertencia.

Seguridad con límites o poder sin control

La discusión no debería centrarse solo en si Kristi Noem debe seguir o no en el cargo.

La verdadera pregunta es si Estados Unidos está dispuesto a aceptar una política de seguridad sin límites claros. Porque cuando la seguridad se impone sin controles, deja de proteger y comienza a amenazar a la propia democracia.

Comparte a travez de: