Un análisis sobre cómo un fideicomisario puede proteger a los inversionistas en casos de estafas Ponzi, y por qué su ausencia fue clave en el caso Mantequilla.
El papel del fideicomisario frente a estafas Ponzi y casos como Mantequilla
Las estafas Ponzi prosperan donde el control es débil y la confianza se coloca en personas, no en estructuras. En ese escenario, surge una figura clave capaz de marcar la diferencia entre una inversión segura y un fraude: el fideicomisario.
Su función, aunque poco conocida por el público, puede ser determinante para evitar que esquemas como el de Mantequilla vuelvan a repetirse en República Dominicana.
Qué es un fideicomisario y por qué importa
El fideicomisario es la persona o entidad que administra bienes o recursos en nombre de terceros.
Su rol se basa en confianza, sí, pero sobre todo en supervisión legal, transparencia y responsabilidad fiduciaria.
En un escenario ideal, ningún proyecto financiero que maneje dinero del público debería operar sin un fiduciario independiente que fiscalice cada movimiento.
El fideicomisario actúa como muro de contención ante prácticas irregulares, promesas irreales y estructuras que no resisten escrutinio.
Cómo un fideicomisario previene una estafa Ponzi
Un fideicomisario cumple funciones que hacen casi imposible operar un esquema fraudulento sin ser detectado a tiempo:
1. Revisa el origen y destino del dinero
Todo aporte monetario queda registrado.
Toda salida debe justificarse.
En un Ponzi, esto es justamente lo que se intenta ocultar.
2. Exige informes financieros reales
No acepta “fórmulas mágicas” ni modelos sin sustento.
Pide auditorías, estados financieros y evidencia verificable.
3. Bloquea pagos con fondos de nuevos inversionistas
Si el dinero de los nuevos participantes se usa para pagar a los anteriores, el fideicomisario lo detecta de inmediato.
4. Supervisa que el negocio exista y genere valor
El fiduciario valida que haya operaciones reales, proyectos activos o inversiones legítimas.
5. Protege los activos si ocurre una crisis
Si un proyecto se derrumba, el fideicomisario puede congelar fondos, preservar recursos y evitar fugas de capital.
Qué hubiera cambiado en el caso Mantequilla
El caso Mantequilla prosperó porque se basó en un modelo personalista, sin regulación y sin supervisión financiera.
No había libros contables claros, ni auditorías externas, ni separación de fondos.
Con un fideicomisario:
- Los depósitos de inversionistas no habrían sido manejados por una persona sin controles.
- La empresa habría tenido que mostrar actividades económicas reales, no promesas.
- El esquema Ponzi habría sido detectado desde los primeros pagos.
- La cantidad de víctimas habría sido mucho menor.
La falta de supervisión permitió que la ilusión creciera hasta colapsar.
Por qué esta figura es esencial en la economía dominicana
La creciente popularidad de “inversiones milagrosas”, criptomonedas informales, plataformas de alto rendimiento y negocios sin regulación hace urgente fortalecer los mecanismos de protección.
El fideicomiso no es un lujo, sino un escudo legal que protege el esfuerzo de miles de personas.
En países con sistemas financieros más robustos, ningún proyecto que maneje fondos colectivos opera sin un fiduciario independiente.
República Dominicana está avanzando en ese camino, pero aún falta educación financiera y normas más claras para evitar que nuevos esquemas Ponzi se infiltren en comunidades vulnerables.
Reflexión final: la confianza necesita estructura, no carisma
El problema no es solo la ambición del estafador, sino el vacío institucional que le permite actuar.
La gente confió en palabras, no en documentos.
En promesas, no en supervisión.
Un fideicomisario no promete milagros. Promete certeza.
Moraleja
La mejor defensa contra una estafa no es la desconfianza, sino la supervisión.
Cuando el dinero de muchos depende de la honestidad de uno, el riesgo siempre gana.
Cuando depende de un fideicomiso transparente, gana la seguridad.