Por: Yahaira Sanchez
Los dulces artesanales del Convento de Santa Inés, elaborados por monjas de clausura, atraen a clientes con recetas tradicionales.
Lo que a simple vista parece el inicio de una oración religiosa es, en realidad, la forma tradicional de solicitar dulces artesanales en el Convento de Santa Inés.
A través de un sistema discreto y silencioso, los visitantes encargan galletas, magdalenas y otros productos horneados elaborados por las monjas de clausura.
Tradición y repostería artesanal
Entre los productos más solicitados se encuentran las galletas de Santa Inés, una versión ligera de las clásicas galletas de mantequilla, espolvoreadas con azúcar, así como magdalenas y otras especialidades del convento.
Las recetas, transmitidas por generaciones, conservan métodos artesanales y sabores tradicionales.
Un ritual sencillo para los visitantes
El intercambio se realiza mediante un torniquete: los clientes dejan el dinero, el mecanismo gira y, momentos después, aparecen bolsas transparentes con los dulces recién preparados.
Quienes no están familiarizados con la tradición pueden simplemente pedir los pastelitos, manteniendo vivo un ritual que combina fe, silencio y repostería.
Fuente: BBC Mundo